Mujeres Lideres
12 abril, 2022
7:13 pm

Los cuidados al centro de una sociedad sostenible

Desde hace ya algunos años, marzo ha sido reconocido internacionalmente como el mes de la mujer, y en particular, el 8 de este mes, originalmente día de la mujer trabajadora, surge como una oportunidad para luchar por mayores espacios de participación, empoderamiento e igualdad para las mujeres, en todos los espacios de la sociedad.

Durante el 2022, el lema del día internacional de la mujer, definido por ONU Mujeres, fue “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”, especialmente vinculado a la crisis climática que vivimos a nivel global. Sin embargo, es importante reconocer otra arista que se conjuga en una sociedad sostenible y que, durante el contexto de pandemia, se ha visto agudizado de una manera preocupante, a saber, la situación de los cuidados.

Tradicionalmente, la situación de los cuidados de personas dependientes (menores, personas adultas mayores, en situación de discapacidad u otros) ha sido abordada y problematizada como un fenómeno individual del cual cada familia es responsable, sin embargo, el rol de cuidados recae principalmente en las mujeres de las familias, dando cabida a uno de los estereotipos clásicos del ser mujer en una sociedad patriarcal, lo que afecta directamente en las trayectorias laborales de las mujeres cuidadoras.

En efecto, en la región de La Araucanía la tasa de participación femenina alcanzó en el último trimestre móvil[1] un 41,9%, es decir, de cada 100 mujeres en edad de trabajar en la región, solo 42 están buscando un empleo o cuentan con uno, cifra que, aunque es cercana al 48% previo a la pandemia, fluctúo en los periodos más complejos el 36%. Esta situación permite identificar un grupo de mujeres en situación de inactividad económica que supera al 50% de las mujeres en edad de trabajar, siendo entonces las mujeres el principal grupo que se encuentra en esta situación a nivel regional, representando al 61,9% de las personas “inactivas”. En general, el 35,2% de las mujeres que no se insertan en el mundo laboral no lo hacen por razones de cuidados familiares permanentes, mientras que, para los hombres, la principal razón de inactividad es la de dedicación a estudios.

En un escenario a nivel nacional y regional en el que las mujeres dedicamos el doble de horas diarias a labores de cuidado y trabajo doméstico que los hombres (ENUT, 2015), lo que se vio agudizado con la pandemia, se vuelve fundamental avanzar hacia estrategias que permitan descongestionar la carga de cuidados como una responsabilidad únicamente femenina para dar paso a la transversalización de la corresponsabilidad entre los distintos miembros del hogar, aportando hacia el desarrollo de la autonomía económica de las mujeres, así como también las posibilidades de ocupar nuevos espacios de participación social, política y por sobre todo, de ocio y descanso.

Sin embargo, el camino hacia una sociedad más sostenible en términos de los cuidados no únicamente tiene que ver con la corresponsabilidad al interior del hogar, sino más bien con comprender que los cuidados no son una responsabilidad exclusiva de la familia sino que corresponden a una problemática que debe ser atendida como sociedad, que involucre al Estado, a las empresas, a la sociedad civil y a las familias, para que afrontar la situación del cuidado de manera exitosa no sea un privilegio sino que un derecho básico para quienes cuidan y quienes son cuidados.

La pandemia y el creciente número de personas que requieren de cuidados nos hace replantearnos nuevas formas de organizarnos como sociedad, avanzando hacia un mirar colectivo de un problema global cuyas demandas irán creciendo con el pasar de los años. Es aquí donde se vuelve imperante trabajar hacia un modelo sostenible de cuidados que considere la necesidad de satisfacer las demandas presentes y futuras de las personas en esta materia.

Actualmente, a nivel nacional existen distintas luces que dan cuenta de la relevancia que ha tomado la situación de cuidados en el último tiempo, como por ejemplo, la discusión de la norma constitucional de derecho a los cuidados y el reconocimiento constitucional del trabajo doméstico, el compromiso a nivel gubernamental de inyectar recursos para la actualización de la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, principal instrumento estadístico para la toma de decisiones en esta materia; y la creación de un Sistema Nacional de Cuidados.

Igualdad de género hoy para un mañana sostenible es posible, y para esto, es clave que podamos construir nuevas formas de repensar los cuidados como una responsabilidad de todas y todos.

[1] NDE 2021/22, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas.

Columna de opinión por Catalina Garrido Higuera.

Coordinadora Unidad de Estudios de Instituto de Desarrollo Local y Regional UFRO.

Socia Corporación Más Mujeres Líderes en La Araucanía.