Mujeres Lideres
30 agosto, 2020
8:58 pm

Realidad local y pandemia: Una ventana de oportunidad

Ambar Cayupán Bustamante
Cientista política de la Pontifica Universidad Católica de Chile, diplomada en liderazgo territorial UC Temuco

La realidad local de la Araucanía es sin duda una muy particular dentro del amplio territorio de Chile. Las estadísticas nos demuestran que los niveles de desigualdad y pobreza que afectan a la región son abismantes en comparación con la media nacional, ocupando el primer lugar como la región más pobre del país, y el segundo lugar como la más desigual (Casen, 2017). Siendo estas cifras aún más decepcionantes al considerar que La Araucanía es una región con un componente indígena importante, donde se ha demostrado en muchas oportunidades que las personas indígenas se ven aún más afectadas por la pobreza y la desigualdad que las personas no indígenas, impactando esto aún más a las mujeres y niñas indígenas (Banco Mundial, 2015).

Nuestro escenario como región era de por sí un escenario complejo, insertándose la pandemia como un elemento que agudiza negativamente estas cifras y sus efectos en aquellas más vulnerables. El Covid-19 evidencia la necesidad de generar una institucionalidad que responda efectivamente, pero con pertinencia cultural, a toda la población de La Araucanía, y que sea capaz de considerar e involucrar a los pueblos indígenas, y en particular a la mujeres indígenas en todos los espacios de participación y toma de decisión que las afecten ante esta crisis, y posterior a ella.

Cuando observamos las indicaciones entregadas por el departamento de asuntos económicos y sociales de ONU en el contexto de pandemia para pueblos indígenas (2020), surge la necesidad de generar espacios institucionales de participación y representación que levanten las alarmas necesarias en cuanto a nuestras necesidades de forma intersectorial. Recomendaciones como desglosar los datos para tener una compresión completa de cómo la pandemia afecta a la población indígena, donde se pone aún más en énfasis en datos respecto a violencia de género durante la crisis sanitaria. O integrar en las mesas de trabajo a mujeres representantes de comunidades indígenas para dar respuestas durante y post la pandemia, debieran -y pueden-ser canalizadas e incorporadas en un nivel estatal particular que aborde la temática indígena en Chile, y que sea capaz de dar abasto a necesidades que no decrecen, sino que, al contrario.

El coronavirus ha evidenciado que muchas veces la realidad indígena de nuestra región queda invisibilizada, y no tan solo en contextos de crisis, sino que en general en la institucionalidad de nuestro país. Las medidas dirigidas a dar información o proteger con ahínco a los pueblos originarios de Chile, y en particular en nuestra región, muchas veces no dan abasto en las comunidades mapuche de la zona, complejizando aún más la situación de vulnerabilidad histórica que vive el pueblo mapuche. La región tiene un ventana de oportunidad de trabajo ante la avanzada en el desconfinamiento de La Araucanía, para trabajar codo a codo y en profundidad con las comunidades mapuche, y marcar un precedente histórico de una labor intersectorial con participación social del pueblo mapuche en tiempos de crisis.

Mesas de trabajo que permeen gran parte de las comunidades, datos desglosados informativos para las comunidades, monitoreo de la educación intercultural que se está recibiendo en este contexto, así como de la salud de las autoridades ancestrales y de sus necesidades, son pasos que pueden marcar la diferencia respecto a cómo La Araucanía responde ante esta crisis. Más aún cuando tenemos la oportunidad de generar iniciativas que apunten específicamente a temas de género en las comunidades ante el coronavirus, como el análisis del equilibrio de la carga trabajo/familia para las mujeres mapuche, canales de atención de violencia de género pertinentes culturalmente, generación de espacios de apoyo de emprendimientos de mujeres mapuche para enfrentar los efectos económicos de esta crisis, cursos de transformación digital, entre muchas otras acciones posibles.

Como región podemos establecer parámetros de trabajo que apunten a enfrentar los efectos de la pandemia y que nos posicionen como referentes nacionales de cómo responder efectiva y eficientemente ante el desconfinamiento. Y al incluir un trabajo intercultural pertinente, podríamos incluso posicionar a La Araucanía como un referente internacional del trabajo con comunidades indígenas ante el covid-19. Un trabajo intersectorial que canalice en respuestas efectivas para apaciguar los efectos de la crisis en el pueblo mapuche, y en particular en mujeres y niñas mapuche, es sin duda, el mejor camino que podemos elegir como región.

Referencias

-Ministerio de Desarrollo Social y Familia (2017). Encuesta Casen año 2017

-Mundial, B. (2015). Latinoamérica indígena en el siglo XXI: primera década.

-Organización de las Naciones Unidas (2020). Pueblos indígenas y la pandemia de Covid-19:

consideraciones. Departamento de asuntos económicos y sociales.